Salud y prevención: Tú eres el activo más importante de tu negocio 

salud y prevención para mujeres emprendedoras

Cuando eres dueña de una tiendita, una estética, cocinas para vender o vendes por catálogo, hay una verdad muy grande: si tú te detienes, el negocio también se detiene. Tú eres la administradora, la que surte, la que atiende a los clientes y, además, el pilar de tu hogar.

En el mundo de las finanzas existe una palabra técnica llamada “activo”, que significa aquello que genera dinero. Pues bien, ¡el activo más valioso de tu vida y de tu proyecto eres tú misma! Sabemos que te esfuerzas a diario y que es fácil postergar esa visita al médico o ignorar un dolor de cabeza con tal de no cerrar el local.

Hoy queremos platicar contigo de “comadre a comadre” sobre 3 acciones sencillas y muy económicas para proteger tu salud, porque cuidarte a ti es la mejor manera de cuidar a tu familia y a tu patrimonio.

1. Crea un “Fondo de Emergencia para la Salud”

Cuando vivimos al día con los ingresos del negocio, una enfermedad o un accidente nos puede desbalancear por completo. Para que un imprevisto médico no te obligue a endeudarte o a usar el dinero de la mercancía, necesitas un escudo protector.

  • ¿Cómo lo hago? No necesitas separar grandes cantidades. Comienza guardando una moneda de 10 o 20 pesos al día en un frasco o en una cuenta de débito separada.
  • El objetivo: Que ese dinero sea intocable. Solo lo vas a usar si tú o tus hijos necesitan una consulta médica de urgencia, estudios o medicamentos. Verás que tener ese colchoncito te dará una paz mental enorme.

2. Agenda tus “citas de mantenimiento” (Prevención básica)

Así como las máquinas de coser, las licuadoras industriales o los refrigeradores del negocio necesitan mantenimiento para no descomponerse, tu cuerpo también lo necesita. Prevenir siempre es más barato que curar.

  • Aprovecha los servicios gratuitos: No tienes que gastar una fortuna. Acude a las jornadas de salud de tu comunidad, a las clínicas maternas o a las unidades del sector salud.
  • Tus tres imperdibles al año: Hazte un chequeo de presión y azúcar (para evitar sorpresas con la diabetes), agenda tu papanicolaou y tu mastografía. Bloquea una mañana en tu agenda, avisa a tus clientes que abrirás un poco más tarde y regálate esas horas. Tu futuro te lo va a agradecer.

3. Escucha las alertas de tu cuerpo y descansa

Muchas veces normalizamos vivir con dolor de espalda, cansancio extremo o gastritis, pensando que es “parte del trabajo”. Sin embargo, trabajar con dolor hace que atiendas de malas, te equivoques en las cuentas o te agotes más rápido.

  • Pequeñas pausas: Si pasas mucho tiempo de pie en tu puesto de comida o sentada cosiendo, tómate 5 minutos cada dos horas para estirar las piernas y tomar agua.
  • Aliméntate a tus horas: Malpasarte con la comida para atender a un cliente más termina costando caro. Tu salud no es un gasto, es el motor que mantiene tu cortina abierta.

Tip práctico: Ten siempre a la mano en tu negocio los números de emergencia y la dirección de la clínica más cercana. Platica con una vecina o una amiga para armar una “red de apoyo”: un pacto donde se cuiden los negocios entre sí por un par de horas si alguna tiene una urgencia.

Tu bienestar es el éxito de tu proyecto

Cuidar de ti no es egoísmo, es una responsabilidad con tu negocio y con la gente que te ama. Si tú estás fuerte, sana y con energía, no habrá meta que no puedas alcanzar.

En Impulsarte para crecer sabemos que cuando una mujer se enferma, se detiene toda una cadena de esfuerzo. Por eso, no solo queremos darte soluciones financieras, sino herramientas reales para proteger tu tranquilidad. 

Pregunta por nuestro Plan de Apoyo Extendido que puede formar parte de tu crédito sin descapitalizar tu negocio.

Déjanos Impulsarte para crecer con la tranquilidad de que tú y tu familia están protegidos ante cualquier imprevisto. ¡Acércate hoy mismo a tu sucursal o mándanos un mensaje para conocer más detalles!