¿Te ha pasado alguna vez que miras la aplicación del banco o abres la cartera a mitad de quincena y piensas: “¿En qué se me habrá ido el dinero si no he comprado nada del otro mundo?”?
Vivimos en la era de los pagos invisibles y del dinero que parece de agua y se nos deshace en las manos: Un billete de $200 que cambiaste en la mañana para dar cambio en la tiendita o pagar el mototaxi, para la tarde ya se convirtió en unas cuantas monedas de diez pesos. Entre el camión, las moneditas que se van en el puesto de la esquina o las compras para surtir, el dinero se nos va de las manos sin que nos demos cuenta.
Es posible que hayas intentado usar aplicaciones en el celular y las hayas dejado porque eran enredadas o daba flojera registrar todo ahí. ¡No te preocupes, es normal! No necesitas de grandes tecnologías para cuidar tus ganancias. Hoy vamos a hablar del método más fácil, realista y anti-excusas del mundo: la libreta de cuentas de toda la vida.
Un sistema muy amigable que lo abraza todo, desde el pago fuerte para surtir tu mercancía hasta las moneditas que usas para completar el kilo de tortillas.
¿Por qué el papel y el lápiz funcionan mejor que el celular?
Llevar una libreta de gastos no tiene ninguna ciencia: se trata de tener un cuaderno donde anotas con calma lo que entra y lo que sale de tu bolsillo.
A diferencia de las cuentas del banco, que no apuntan las moneditas que das en el día a día, la libreta te da un control total. El acto de tomar un lapicero y escribir con tu puño y letra “Huevo y tortillas: $65” o “Surtido de mercancía: $300” hace que conectes de otra manera con tu dinero. Te ayuda a ver la realidad y a valorar lo que te ha costado ganar con tu trabajo.
Lo mejor de usar una libreta para tu dinero:
- Es muy noble: No hay que lidiar con contraseñas que se olvidan ni con aplicaciones difíciles de entender.
- Tus datos son solo tuyos: Nadie más va a ver en qué decides gastar tu dinero.
- Atrapa los “gastos hormiga”: Cuando sabes que vas a apuntar cada pequeña cosita que compras, te detienes un segundo a pensar si realmente necesitas sacar el dinero del monedero.
Cómo empezar tu libreta de gastos paso a pasito
Para que este nuevo hábito se quede contigo, la regla de oro es hacerlo muy sencillo. No te desgastes intentando separar cada centavo desde el primer día. Vamos poco a poco.
Busca una libreta que puedas llevar en tu bolsa o dejar en tu puesto de trabajo y traza cuatro columnas básicas:
- Fecha: ¿Qué día es hoy?
- Concepto: ¿En qué se usó el dinero? (Por ejemplo: “Pasajes”, “Comida de hoy”, “Venta de catálogo”).
- Ingresos (+): El dinero que llega a tus manos (Las ventas del negocio, tu sueldo o lo que te pagaron de una tanda).
- Gastos (-): Todo el dinero que va saliendo de tu bolsa.
Un momento para ti: El cierre de mes
Anotar tus movimientos te va a dar mucha tranquilidad, pero el verdadero truco viene el último día del mes. Regálate solo 10 minutos para ti y haz estas tres cuentas sencillas:
- Paso 1: Suma todo el dinero que ganaste en el mes.
- Paso 2: Suma todo lo que gastaste.
- Paso 3: Resta tus gastos a tus ingresos (Resta la columna 4 de la 3)
Tip de oro: Si te queda dinero a favor, ¡felicidades, lograste ahorrar! Si sales en números rojos (gastaste más de lo que entró), no te asustes ni te sientas mal; solo es un aviso con paciencia de que hay que revisar por dónde se está yendo el dinero.
Un consejo muy visual: Usa dos marcatextos. Pinta de un color lo que fue súper necesario para vivir y mantener el negocio (como la comida, la luz o la mercancía) y de otro color los antojitos o gustos. Te va a sorprender ver cuánto dinero se nos va en detalles que a veces ignoramos.
¡Anímate a probarlo este mes! Tomar el control de tu dinero te dará una paz mental que de verdad vale oro.
¿Hiciste tus cuentas y estás lista para dar el siguiente paso?
A veces, al revisar nuestra libreta, nos damos cuenta de que el negocio va por buen camino, pero que, para traer más mercancía, mejorar el local o surtir mejor nos falta un empujón económico. Si ya tienes tus números claros y notas que es el momento de invertir para ganar más, ¡no tienes que hacerlo sola!
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