¿Qué es ser prestanombre y cuáles son los riesgos?

Mujer mexicana emprendedora atendiendo su tienda de abarrotes con tranquilidad al cuidar sus documentos y finanzas.

Que te pidan tu nombre, tu firma o tu tarjeta bancaria para hacer un trámite casi siempre empieza como un favor de buena fe entre conocidos. Sin embargo, convertirse en prestanombre es una decisión que puede poner en riesgo tus ahorros de años, tu tranquilidad y la estabilidad de tu negocio.

¿Cómo se ve este favor en la vida cotidiana?

Aceptar ser prestanombre pocas veces parece peligroso al principio, porque suele ocurrir entre amigos, compadres o familiares. Pasamos por esto cuando nos piden situaciones cotidianas como:

  • Sacar un préstamo a tu nombre: Pedir un crédito para la comadre o el vecino porque a ellos “no les aceptan sus papeles en el banco”.
  • Sacar cosas a plazos: Sacar un teléfono, un electrodoméstico o mercancía con tu credencial de elector para que alguien más lo vaya pagando semanalmente.
  • Prestar tu cuenta para un depósito: Dejar que te depositen dinero de un desconocido en tu tarjeta de débito para luego entregárselo en efectivo a otra persona.

Aunque te juren que van a pagar a tiempo, ante la ley y la institución financiera, tú eres la única persona responsable de cada peso y de cada firma.

Los 3 grandes riesgos que corres al prestar tu nombre

  1. Te quedas con deudas que no pediste: Si la otra persona se queda sin trabajo o se le hace fácil dejar de pagar, los cobradores irán a tu puerta. Al final, te tocará responder con las ganancias de tu negocio o los ahorros de tu hogar.
  2. Se arruina tu historial en el banco: Si se retrasan en los abonos, tu reputación financiera queda manchada. Esto te cerrará las puertas mañana cuando tú de verdad necesites un crédito para surtir mercancía o arreglar tu local.
  3. Líos con las autoridades: Si entra dinero de terceros a tu cuenta, ante el gobierno puede parecer que estás teniendo ganancias que no declaraste, lo que te puede traer multas o aclaraciones muy incómodas.

3 Pasos sencillos para protegerte hoy mismo

  1. Aprende a decir “no” con amabilidad y firmeza: No tengas pena de cuidar lo tuyo. Puedes responder: “Te quiero mucho y me encanta ayudarte, pero por regla de mi hogar y para cuidar mi negocio, no presto mis documentos ni mis cuentas”.
  2. Tus tarjetas son solo para ti: Usa tu cuenta de débito únicamente para mover el dinero de tus ventas, compras de insumos y gastos de tu familia.
  3. Revisa que todo esté en orden: Checa tu historial crediticio de vez en cuando para asegurarte de que nadie haya sacado algo a tu nombre sin que te des cuenta.

Términos claros para cuidar tu bolsillo

  • Historial crediticio: Es tu carta de recomendación con las instituciones financieras. Si pagas a tiempo, refleja que eres una persona de palabra y te abre las puertas a mejores apoyos.
  • Titular de la cuenta: Es la persona que firmó y quedó registrada como dueña de la cuenta. Para la ley, el titular es el único responsable de lo que pase con ese dinero.

Tu tranquilidad y tu esfuerzo van primero

Tu nombre y tus identificaciones son la llave del futuro de tu proyecto. Decir “no” a un favor riesgoso no te hace una mala persona ni una mala amiga, al contrario, demuestra lo mucho que valoras el pan de tu mesa y el fruto de tu trabajo.

Por tu seguridad y para cuidar siempre tu esfuerzo, en Impulsarte no trabajamos con prestanombres: todos nuestros trámites son transparentes, sin vueltas y de persona a persona. 

Queremos ser tus aliados en todo momento para Impulsarte Para Crecer. Si te hace falta un empujón para surtir tu tienda, comprar material o hacer crecer tu negocio, acércate a nosotros. 

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